Historia negra de La Latina: el cura que mató a un Obispo de tres disparos por la espalda.

La fecha del 18 de abril de 1886 forma parte de la historia negra de La Latina. En la Colegiata de San Isidro, el sacerdote Cayetano Galeote dispara tres veces por la espalda sobre el Obispo de la Diócesis de Madrid-Alcalá. El asesino exclama “ya estoy vengado” y luego intenta suicidarse

Ese día la Colegiata de San Isidro, en la Calle de Toledo 17, está repleta de fieles. Acuden para escuchar la misa que el primer Obispo de la Diócesis de Madrid -Alcalá, D. Narciso Martínez Izquierdo va a celebrar con motivo del Domingo de Ramos. Nadie podía imaginar que iba a asistir a un asesinato que ha quedado escrito en la historia negra de La Latina

Colegiata de San Isidro
Colegiata de San Isidro
Relato de los hechos

El Obispo llega en coche a la Colegiata de San Isidro. Baja, saluda a los fieles y cuando está subiendo por la escalinata que da acceso al Templo, el sacerdote Cayetano Galeote se le acerca, saca su revólver y le dispara tres veces por la espalda. Cae gravemente herido. El asesino exclama “ya estoy vengado” e intenta suicidarse con su propia arma. La gente que le rodea le reduce y lo evita. Lo entregan a las autoridades que tienen que esforzarse para protegerle, ya que público quería lincharle.

Entre los fieles se encuentra varios médicos que asisten al Obispo en primera instancia. Aunque más tarde es operado, nada se puede hacer para salvarle la vida. Fallece al día siguiente en su domicilio, a causa de las heridas ocasionadas por los disparos.

Cayetano-Galeote
Historia de Cayetano Galeote

Cayetano Galeote Castillo, nace en Vélez Málaga en 1839. Allí pasa su infancia junto a sus padres y sus seis hermanos. De pequeño a causa de una infección en los oídos, pierde casi toda su capacidad auditiva. Esto condiciona su carácter. Se vuelve huraño, irascible y violento. Termina sus estudios sacerdotales y viene a Madrid.

Ya en la capital pasa por varias Parroquias. En todas ellas crea problemas con sus compañeros a causa de su carácter. Tras algunos años en Madrid es enviado a Puerto Rico y más tarde ejerce como cura castrense en Fernando Poo.

Cuando regresa, lo hace acompañado de Tránsito Durda y Cortés, de 33 años de edad y natural de Marbella. Convive con ella y la presenta como ‘su sobrina’, aunque en realidad mantienen una relación amorosa.

Obispo Narciso Martínez Izquierdo
Obispo Narciso Martínez Izquierdo

Con la edad, va empeorando su carácter y se vuelve más ambicioso. En aquella época algunos sacerdotes cobraban por cada misa celebrada. Los conflictos que ocasiona son cada vez mayores y más violentos. Una vez, durante una discursión de barbería, tuvieron que sujetarlo ya que intento lanzar a su adversario por una ventana.

El origen del conflicto

Es en la Capilla del Cristo de la Salud, en la plaza de Antón Martín, donde tienen lugar los hechos que desencadenan la tragedia. La capilla esta regida por el Padre Vizcaíno que en marzo de 1884 le admite para que pueda decir misa.

Colegiata de San Isidro
Colegiata de San Isidro

Lo hace regularmente, hasta que un día le envía una carta, en la que dice estar enojado con él, ya que en varias ocasiones no lo había saludado. El rector contacta con otro sacerdote para suplirle. Galeote se presentó al día siguiente para oficiar su misa. El Padre Vizcaíno le pide que se marche. Al verse despedido, se puso hecho una fiera insultando y amenazando al rector. El incidente se vio agravado cuando la Congregación, acuerda que no perciba ninguna retribución.

Galeote se siente victima de una injusticia y empieza a visitar y enviar cartas al Obispo. También las manda a los periódicos e incluso llega a escribir a algún ministro. Nadie le responde y eso hace que se sienta herido en su orgullo. En un principio dirige su ira hacia el padre Vizcaíno. Poco a poco su odio se va centrando en el Obispo al que considera el máximo responsable de la injusticia, ya que no hace nada para subsanarla. Al final termina por asesinarlo.

El juicio

El juicio tuvo mucha repercusión en los medios de comunicación de le época. A lo largo del proceso fueron muchas las persona que testificaron que Galeote era una persona nerviosa e irritable. Poco a poco fue cuajando la idea de que no estaba en su sano juicio.

A la derecha Cayetano Galeote
A la derecha Cayetano Galeote

Tránsito Durda, la mujer con la que convivía, declaró ante el Juez, que en varias ocasiones, el mismo la había comentado que estaba loco. Lo definió como una persona de mal carácter. “estaba muy ofendido con lo que le hizo el Padre Vizcaíno.” En su declaración la mujer dijo que cuando estaba arrebatado ella intentaba tranquilizarlo. El Fiscal le preguntó que hacia para calmarlo y ella contestó ” dándole lo que él deseaba” lo que provocó una carcajada en la sala de la que se hizo eco toda la prensa.

Por el juicio también pasaron varios peritos que no lograron ponerse de acuerdo en si Galeote realmente era un enfermo mental. El juez dictó sentencia de pena de muerte. Fue recurrida, pero la Sala Segunda del Tribunal Supremo la ratificó sin posibilidad de recurso.

Un juicio paralelo

En la calle, la gente animada por las crónicas de los periódicos, habían montado un juicio paralelo. Estaban convencidos de que Galeote estaba rematadamente loco. Mucho ayudó la aptitud que el asesino mostró a lo largo del juicio y que la prensa relató con todo lujo de detalles. Gritaba cuando no esta de acuerdo con algo, se comía los puños, amenazaba a los testigos y a veces parecía que los ojos se le iban a salir de sus órbitas. La presión de los medios y la opinión pública, consiguieron que la Justicia pidiera un dictamen a la Real Academia de Medicina a cerca de la salud mental del cura.

Como consecuencia de dicho informe, fue declarado enfermo mental, e ingreso en el manicomio de Leganés donde falleció el 3 de abril de 1922.

Benito Pérez Galdós, en su faceta de periodista tuvo la ocasión de entrevistarse con él. No se sabe con certeza si fue en la prisión después del Juicio o cuando ya había ingresado en el manicomio. Parece una fiera enjaulada, balanceándose con un movimiento semejante al de los cuadrúmenos aprisionados. Soberbia extraordinaria, temple moral completamente depravado y un natural quisquilloso, levantisco y rebelde a toda disciplina”.

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