La calle de Don Pedro. Una de las más palaciegas de Madrid.

La calle de Don Pedro atrajo a diferentes nobles, que construyeron casas palaciegas que hoy se mantienen todavía en pie. Aquí nacieron personajes ilustres, como Pedro Salinas y Lina Morgan. Pasear por ella es retroceder en la historia.

La calle de Don Pedro, en el madrileño barrio de La Latina, discurre entre la plaza de Gabriel Miró y la Puerta de Moros. El cronista Pedro de Répide cuenta que tras una epidemia que sufrió Madrid, y siendo aún un descampado, el Ayuntamiento propuso construir una ermita a San Roque. El templo no se llegó a construir, ya que el Consejo de Castilla decidió dedicar el presupuesto para construir un Hospital General, en cuya iglesia se colocaría la imagen del santo.

Noble, poeta y artista

Antes de llamarse por su nombre actual, los madrileños la conocían como calle de Alcantarilla. En 1770, Don Pedro Álvarez de Toledo, el marqués de Villafranca del Bierzo, se prendó de estos terrenos y construyó allí su palacio. Al parecer, el noble tenía un carácter campechano y quería que se dirigieran a él no por su título nobiliario, sino por su nombre de pila: don Pedro. Y de ahí el nombre de la calle.

Pero el marqués no fue el único Pedro que habitó esta calle. Otro personaje ilustre, del mismo nombre, vivió en el número 6. Se trataba del poeta Pedro Salinas, miembro de la generación del 27. Una placa municipal recoge un texto escrito con sus propias palabras, asegurando que dejó aquí “gran parte de su juventud”. 

La casualidad quiso que en 1937 naciera en el mismo edificio la popular actriz María de los Ángeles López Segovia, más conocida como Lina Morgan. El Ayuntamiento colocó también una placa conmemorativa que recuerda el acontecimiento.

Calle de Don Pedro
Edificios con solera

En el primer tramo de esta calle, que discurre entre la plaza de Gabriel Miró hasta la calle de Bailén, se encuentra el edificio del Grupo Escolar Vázquez de Mella, construido en los años 30 por el arquitecto Bernardo Giner de los Ríos.

En el tramo de Don Pedro que comienza en la calle Bailén, y más concretamente en el perímetro que forma con esta calle con las de Don Pedro y Redondilla, se encuentra el antiguo Laboratorio Municipal de Higiene. De 1898 a 1932 fue dirigido por el farmacéutico madrileño César Chicote y del Riego, quien salvó numerosas vidas cuando Madrid estaba asolado por las epidemias.

Calle de Don Pedro

Este edificio fue construido a principios del siglo XX por el arquitecto José Urioste y Velada, quien lo diseñó en torno a un patio central. En la actualidad, tras haber sido un centro de vacunación de referencia y refugio durante la Guerra Civil, está ocupado por el Madrid International Lab.

Si proseguimos en dirección a Puerta de Moros nos encontramos con el Colegio Sagrado Corazón, regido desde 1877 por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. El edificio es de ladrillo visto y tiene un aire neomudéjar. En su interior conserva una hermosa corraladonde todavía mantiene en pie la balconada en torno al patio, las escaleras de madera y las puertas vecinales. 

Palacio del Marqués de Villafranca

Pero sin duda el edificio más importante de la calle es el antiguo palacio del Marqués de Villafranca, del siglo XVII, que se levantó utilizando la antigua muralla medieval como muro maestro. Entre sus habitantes más destacados se encuentra José Álvarez de Toledo y Gonzaga, casado don doña maría Teresa Cayetana de Silva y Álvarez de Toledo, la Duquesa de Alba que fue inmortalizada por Goya.

Calle de Don Pedro

El palacio sufrió varias remodelaciones y fue testigo de numerosas fiestas de sociedad en sus esplendorosos salones. Allí se dieron cita los literatos y artistas más famosos de su tiempo. Manteniendo este espíritu de encuentro y reunión, en los años 60 la propiedad estaba ocupada por el restaurante Puerta de Moros, uno de los más lujosos de Madrid. De ahí paso a estar ocupado por la Agencia Española del Aceite de Oliva y posteriormente se cedió a la Real Academia de Ingenieríaa cambio de su rehabilitación.

El exterior de este palacio es sobrio y elegante, con muros rojos y balcones enmarcados por dovelas blancas. Ocupa varios números de la calle y presenta tres portadas, una de ellas con una bonita puerta de madera.

Calle de Don Pedro
La última sorpresa

Antes de terminar la calle todavía nos encontramos con una última sorpresa: el palacio del Duque del Infantado, hoy ocupado por la Escuela de Negocios del CEU. El edificio es solo una parte del conjunto que formaba el fabuloso palacio de los Duques del Infantado. Hoy lo podemos ver reformado, pero no ha perdido ni un ápice la altanería que le caracterizaba cuando fue inaugurado en el siglo XVII.

La calle de Don Pedro, una de las más palaciegas de Madrid, sigue hoy sorprendiendo a todo el que pasea por ella. Su aire tranquilo y pausado constituye la herencia directa del espíritu noble que la vio nacer.

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