La calle de Santa Ana y su mercadillo, a medio camino entre lo castizo y lo alternativo

La calle de Santa Ana se ha ganado a pulso el reconocimiento de ser una de las calles con más encanto de Madrid. Aquí convive lo castizo y lo moderno en perfecta armonía. El mejor ejemplo es el mercadillo que tiene lugar los primeros sábados de cada mes. 

La calle de Santa Ana se extiende entre la calle de Toledo y la Plaza de Cascorro, en el barrio de La Latinaes uno de los rincones de Madrid que ha sabido reinventarse. En un paseo por esta zona encontramos los ecos de antiguas leyendas y locales centenarios. Pero también algunas de las tiendas más modernas de Madrid. 

Echando la vista atrás, encontramos que la calle de Santa Ana recibe su nombre en homenaje a Santa Ana, la que en la antigüedad fue patrona de la villa. Al parecer, había una imagen de la santa en la finca de la familia de los Herreras, que después fue trasladada a la iglesia de Santa María. En esta calle hay constancia de que ya había viviendas a principios del siglo XVIII.

Una calle llena de curiosidades

El cronista de la villa Pedro de Répide ya hace alusión a esta calle, donde todo el mundo se daba cita el día de Santa Ana, fiesta mayor en Madrid. Aquí se reunían en romería los vecinos de las comunidades gitanas de la capital para bailar ante el templo de Santa María. Esta romería fue descrita por Miguel de Cervantes en su novela “La gitanilla”. La protagonista, Preciosa, entra por primera vez en Madrid el día de Santa Ana y canta al son de unas sonajas.

Pero no solo la romería de Santa Ana dio fama a esta calle. Cuentan las crónicas de la época que aquí se encontraba la casa más pequeña de Madrid. Era conocida como la “Casa de las cinco tejas” porque era tan estrecha que solo cinco tejas coronaban su tejado. Estaba situada entre la calle de las Velas y la de la Ruda, y era arrendada en catorce reales al mes.

Una mezcla de estilos

Aunque la calle ha cambiado mucho, todavía encontramos en ella antiguos locales con sabor a antaño. Es el caso de la Churrería de Santa Ana, en el número 7, donde puedes tomarte un chocolate con churros de lo más castizo. Muy cerca de allí, la Taberna La Chispera sigue ofreciendo vinos y quesos como lo hacía cuando abrió sus puertas, en 1951.

Estos locales de siempre se entremezclan con otros más modernos, en una amalgama de ambientes que hacen que esta calle tenga un estilo propio. Aquí se pueden encontrar desde anticuarios a tiendas de ropa vintage. Las galerías de arte comparten espacio con establecimientos donde se venden objetos procedentes de eventos teatrales, trajes a medida o maquillaje. ¿Buscas una pieza de los años 50, jabón artesanal, prendas hechas a mano o productos ecológicos? ¿Quizá algo de cerámica, textiles, grabados o un club de boxing donde entrenar con un campeón de España? ¡Encontrarás todo esto y mucho más!

Santa Ana Street Market

Para dar una identidad a la calle, los negocios de la zona se han aglutinado bajo un logo común y una imagen propia. Con el nombre de Santa Ana Street Market, la calle de Santa Ana se presenta al mundo. La imagen que ofrece está acorde al más puro estilo de otras zonas comerciales europeas, como la londinense Carnaby Street. 

Para atraer a la gente se ha elaborado una ruta de compras y se ha establecido un día de mercadillo: los primeros sábados de cada mes. Los establecimientos sacan a la calle sus productos, combinándolos con apuestas gastronómicas, artísticas y literarias en una calle llena de vida. Con el encanto de lo antiguo y el empuje de lo moderno. La combinación perfecta.

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