La Iglesia de San Andrés: seis curiosidades y una leyenda

La iglesia de San Andrés se construyó en el solar donde estuvo la casa en la que vivieron San Isidro y su esposa, Santa María de la Cabeza. Es una de las parroquias más antiguas de Madrid y esconde secretos, curiosidades y una leyenda acerca del patrón de la capital. 

La iglesia de San Andrés está situada en la plaza del mismo nombre, en el madrileño barrio de La Latina. Es considerada una de las más antiguas de Madrid. Sus más de ocho siglos la hacen única, dando pie a curiosidades históricas y leyendas entre la realidad y la creencia popular. ¿Quieres conocer qué es lo que esconden sus muros?

Iglesia de San Andrés
1. Era una antigua mezquita

La iglesia de San Andrés está situada en el antiguo arrabal mozárabe. En el terreno que hoy ocupa se levantaba la principal mezquita del Madrid islámico. No se sabe cuál fue la fecha exacta de su construcción. Antiguos documentos acreditan que ya existía en el siglo XII. 

2. La preferida de los Reyes Católicos

La iglesia de San Andrés fue muy importante en el siglo XV. Los Reyes Católicos la eligen como capilla real. Mandan construir un pasadizo que conectaba directamente la iglesia con la su residencia. De esta manera accedían directamente desde sus aposentos a la iglesia.

Iglesia de San Andrés
3. El hogar de San Isidro

La parroquia, era visitada con asiduidad por San Isidro y Santa María de la Cabeza. Junto a ella vivía el patrón del Santo, Iván de Vargas, en una casa sobre la que se levantó posteriormente el palacio de los Marqueses de Paredes. En la actualidad se ha convertido en el Museo de los Orígenes. Al morir el patrón de Madrid, su cuerpo fue custodiado en la parroquia de San Andrés. En 1518 el papa León X concede la custodia del cuerpo a la familia Vargas. Más tarde se depositados en la Capilla del Obispo, contigua a la parroquia

Iglesia de San Andrés
4. Una capilla adosada

La Capilla del Obispo ocupa el solar en el que, según los historiadores, estuvo la casa donde vivieron San Isidro y su esposa. Su construcción comenzó en 1657 y quedó inaugurada en 1699. La inauguración contó con la presencia de Felipe IV y su esposa Mariana de Austria. El edificio es de estilo barroco y fue construido sobre una planta alargada perpendicular a la parroquia. 

5. Monumento Nacional

El cuerpo del santo estuvo en la Capilla del Obispo hasta que en 1769 se expulsó a la Compañía de Jesús. Debido a esto se procedió al traslado de sus restos a la iglesia del Colegio Imperial en la calle de Toledo. Por este motivo se la conoce como Colegiata de San Isidro. En 1925 la Capilla del Obispo fue declarada Monumento Nacional.

Iglesia de San Andrés
6. Reconstruida fielmente a la original

A lo largo de su historia la iglesia ha sido destruida y reconstruida varias veces. El 18 de julio de 1936, a las pocas horas de iniciarse la Guerra Civil, fue incendiada y quedó en ruinas. Ardieron todas las obras de arte y solo quedó en pie la fachada. Cuando acabó la guerra se reconstruyó. Su interior terminó de habilitarse en 1991. Los arquitectos Vellés, Casariego y Posada, encargados de la reforma, realizan una reconstrucción exacta y fiel al original.

La leyenda de la Iglesia de San Andrés

En cuanto a la leyenda, los documentos históricos cuentan que San Isidro fue enterrado en la iglesia de San Andrés. En el año 1212 fue exhumado. El rey Alonso VIII al ver su cuerpo incorrupto se dice que reconoció en él al pastor que lo había guiado en la batalla de las Navas de Tolosa.

Iglesia de San Andrés

Por este motivo el que el monarca hizo construir un arca de madera recubierta de cuero con pinturas góticas para el Santo. En 1620 fue sustituida por otra, regalo del gremio de plateros de Madrid, que tenía incrustaciones de oro, plata y bronce. 

Al ser reconstruida la iglesia a mediados del siglo XVII cambió su orientación, y el antiguo cementerio de la parroquia quedó situado bajo el presbiterio. Con una reja se señaló el lugar exacto donde había sido enterrado el patrón de Madridy el cuerpo pasó a la capilla de San Isidro. Esta preciosa capilla costó nada menos que casi 12 millones de reales, aportados por la villa, el rey y los virreinatos de México y Perú. 

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