Tres razones para ir a La Posada de la Villa: el asado, su cocido y su ambiente

La Posada de la Villa nació al calor de la antigua muralla árabe. Hoy ha pasado a convertirse en uno de los restaurantes tradicionales con más fama de Madrid. El horno de leña donde se hace su asado, el cocido de puchero y el ambiente de mesón castellano tienen mucho que ver.

La Posada de la Villa, situada en el número de 9 de la Cava Baja, fue en su día el único molino de harina de Madrid. En 1642 se transformó en la primera posada de la Corte, dando cobijo a los viajeros que llegaban a la capital. Muchos de ellos eran ganaderos, agricultores y artesanos que acudían a Madrid cargados de mercancías, para venderlas después en el cercano Mercado de la Cebada. Se les permitía llevar su propia comida y allí daban buena cuenta del vino de la casa.

La Posada de la Villa
Salón Villa & Corte
Un edificio fielmente reconstruido

Con el paso del tiempo la Posada se deterioró. Su riesgo de derribo en 1980 parecía indicar que su fin estaba cerca, pero un año más tarde Félix Colombo se enamoró del lugar y decidió comprarlo. La familia Colomo era ajena al negocio de la hostelería. El padre de Félix abrió en 1949 Las Cuevas de Luis Candelas, situadas en el Arco de Cuchilleros. Años más tarde su hijo tenía claro que no se podía perder un lugar con tanta historia y encanto.

El edificio de la Posada de la Villa, que estaba apuntalado y sin cimentación, fue rehabilitado respetando al máximo la estructura original. Las obras, teniendo en cuenta que la primera planta estaba construida en piedra, la segunda en ladrillo y la tercera en madera, fueron complejas. Escalera, puertas, ventanas, columnas… todo lo que se pudo recuperar fue conservado y el resto reconstruido según el original.

La Posada de la Villa

La inauguración, que tuvo lugar durante tres días en noviembre de 1982, fue accidentada. En una de las jornadas se recibió un aviso de bomba, pero el asado estaba tan rico que el público salió llevándose el plato y terminándoselo en la calle. 

Gastronomía tradicional y de calidad

Si hay algo que dé fama al local es su exquisita gastronomía, elaborada con una materia prima de calidad. Los platos, al gusto castellano y madrileño, tienen en el asado su especialidad. El cordero se trae del corazón de Castilla y León, y es asado en el horno de leña de tipo árabe, uno de los orgullos del restaurante. El delicioso olor que desprende lo inunda todo. ¡Imposible que no se despierte el apetito nada más entrar al local!

También es típico de la casa el cocido, hecho en puchero y a lumbre baja, por lo que si se quiere degustar hay que encargarlo previamente. Completan la carta callos a la madrileña, gallina en pepitoria, y riquísimas carnes y pescados. Tampoco pueden faltar los postres caseros, entre los que destacan el Postre del Posadero, los bartolillos y milhojas, la leche frita, la cuajada, y los deliciosos helados y sorbetes artesanos.

La Posada de la Villa
Horno de leña
Ambiente y rostros conocidos

Otro de los secretos del éxito de la Posada de la Villa es el ambiente de sus salones, que recuerda a los antiguos mesones castellanos. Las tres plantas están divididas en salones, alguno de ellos privado y cada uno con su nombre: Isabel Montejano, Villa y Corte, San Isidro y Salón del Horno. 

Con una capacidad para casi 300 personas, los salones presentan una decoración acogedora, con techos de madera. No faltan los objetos de antaño y los cuadros de época, que te hacen imaginar cómo sería la posada hace siglos. 

La Posada de la Villa
Detalle de las vidrieras

Numerosos rostros conocidos, pertenecientes al mundo de la política, el deporte, la cultura o la vida social se han dado cita en la Posada de la Villa. Algunos de ellos tienen su nombre grabado en la silla que ocuparon. Entre ellos el periodista José Luis Balbín, el cantante Paul Anka, la actriz Salma Hayek, el escritor Mario Vargas Llosa o el piloto Carlos Sainz. 

Premios y reconocimientos

A lo largo de su trayectoria, la Posada de la Villa ha recibido numerosos premios y reconocimientos, entre ellos su pertenencia a la Guía Michelin, el Gran Collar Gastronómico Internacional, el premio Nacional de Gastronomía Internacional, El Chaine des Rotisseurs y el reconocimiento del Ayuntamiento de Madrid como Comercio Centenario por Excelencia Empresarial al Ciudadano.

La Posada de la Villa
Salon Isabel Montejano

Pero quizá el mejor premio para propietarios y camareros sea observar los gestos de sorpresa cuando los platos aparecen en la mesa y los de satisfacción tras los postres. Combinar la calidad gastronómica con un ambiente que nos traslada en el tiempo es la mejor forma de disfrutar de una deliciosa comida en el corazón de Madrid. 

La Posada de la Villa está abierta de 13 a 16 horas y de 20 a 24 horas. Los domingos permanece cerrada. 

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