Mercado de la Cebada: memorias de un auténtico superviviente

El Mercado de la Cebada ha tenido que superar muchas complicaciones hasta llegar a ser lo que es hoy en día: uno de los mercados emblemáticos de Madrid. Pero sobre todo, es un silencioso testigo del paso del tiempo en la capital.

En el espacio que hoy ocupa la Plaza de la Cebada, en el barrio de La Latina, en el siglo XVIII se asentaban pequeños puestos ambulantes. Allí se vendían los productos que llegaban a la capital procedentes de las localidades cercanas. Es la semilla del Mercado de la Cebada. Los comerciantes entraban por la cercana Puerta de Toledo y se apostaban en esta plaza exponiendo su mercancía. 

Ante la asiduidad de los puestos se escucharon las primeras propuestas de crear un mercado. De esta manera, la venta de los productos podría hacerse de una manera más ordenada e higiénica. El proyecto tomó forma de la mano del arquitecto Mariano Calvo y Pereira, que proyectó un mercado modernista, diseñado en hierro y cristal. En 1870 comenzaron las obras y cinco años más tarde el Mercado de la Cebada era inaugurado por el rey Alfonso XII. Llegó a ser uno de los más importantes de Madrid.

Derribo y reconstrucción

En 1956, el entonces concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid, Joaquín Campos Pareja, tomó la decisión de derribarlo. Alegaba que el edificio tenía problemas estructurales. Los comerciantes llegaron incluso a pagar de su bolsillo un estudio de viabilidad, encargado al arquitecto Antonio García de Arangoa. Aunque se certificó que lo único que necesitaba el inmueble eran reformas menores en su interior, el mercado fue derribado. Con él se perdía uno de los edificios más singulares y característicos de la capital.

Los comerciantes, preocupados por sus puestos de trabajo, no se dieron por satisfechos. Ese mismo año se constituyeron como Sociedad Cooperativa del Mercado de la Cebada, una iniciativa pionera en España. Asumieron ellos las obras de reconstrucción del mercado. En un principio pensaron que la venta del hierro procedente del derrumbe del edificio financiaría la reconstrucción. Se equivocaron y terminaron poniendo dinero de su bolsillo para poder finalizar los trabajos. El gran mercado de abastos de la capital pasó a ser un mercado de barrio. Y los comerciantes liquidaron el último pago de la obra ya entrados los años ochenta. 

Una nueva crisis

Con la reinauguración del mercado, un total de 400 comerciantes volvieron a sus puestos. Se creó una central de compras para abaratar los precios al consumidor final. Para fidelizar a los clientes se sorteaban con las ventas electrodomésticos e incluso vehículos. Los años 60 y 70 el Mercado de la Cebada vivió un periodo de esplendor.

Los ochenta, sin embargo, traerían consigo la inauguración de hipermercados y centros comerciales, que estancaron las ventas. Los comerciantes pidieron ayuda al Ayuntamiento para la creación del parking subterráneo que facilitara la llegada de clientes. Fue inaugurado en 1992, pero la crisis parecía un obstáculo insalvable.

En 2003 el Ayuntamiento anunció un proyecto de remodelación urbanística integral de la plaza, que incluía el Mercado de la Cebada, que nunca se terminó de llevar a cabo. Y los comerciantes, una vez más, tuvieron que reinventarse.

Nueva imagen 

En 2009, el Mercado de la Cebada estrena nueva imagen basada en el arte urbanoEl colectivo Boa Mistura llena de colorido sus cúpulas características. Por su parte, el artista Carlos Rincón reinventa la fachada con un gran mural. Hoy en día, el mercado tiene 6.000 m2 y puestos distribuidos en dos plantas de uso comercial. A ellas hay que añadirles una tercera planta con uso de almacén y un aparcamiento subterráneo. El parking que abre todos los días de la semana, cuenta con casi 400 plazas. La primera hora es gratuita por compras superiores a 6 euros.

Las instalaciones funcionan en régimen de concesión administrativa a cargo de la Cooperativa de Comerciantes. Cebada Kids es un espacio multiusos pensado para adaptarse a las necesidades de quien solicite utilizarlo. Además, se ha habilitado un espacio infantil. Allí los más pequeños descubren cómo funciona un mercado a través de actividades programadas los fines de semana. Mientras los padres hacen la compra los pequeños de 4 a 11 años participan en actividades. También aprenden aspectos relacionados con la alimentación saludable, y los productos frescos y de temporada. 

Experiencia positiva de compra

El Mercado de la Cebada cuenta con tres entradas con accesos para personas discapacitadas. En muchos de los puestos, además, existe un servicio de entrega a domicilio. Los fines de semana son muchas las que se acercan a las instalaciones. El objetivo, disfrutar de degustaciones de tapas y raciones. No falta el pulpo, los chipirones, los mejillones o las cigalas regadas con un buen vino. 

El Mercado de la Cebada ha tenido que reinventarse desde hace tres siglos. Es un auténtico superviviente que aún no ha dicho su última palabra. 

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