Palacio de los Lasso de Castilla: el hogar de los Reyes Católicos en Madrid

El Palacio de los Lasso de Castilla se encontraba en la Plaza de la Paja. Era un inmenso caserón que servía para alojar a los Reyes Católicos cuando visitaban Madrid. También sirvió para alojar a numerosos personajes ilustres que hicieron de este palacio su vivienda, forjando así su leyenda.

En uno de los laterales de la Plaza de la Paja, en el madrileño barrio de La Latina, se alzaba el Palacio de los Lasso de Castilla. No hay que olvidar que esta zona fue el antiguo corazón de Madrid durante casi toda la Edad Media. De ahí que muchas familias acomodadas mandaran levantar ahí sus residencias, como los Vargas o el Marqués de la Romana.

Plaza de la Paja

El Palacio de los Lasso fue hecho construir en el siglo XV por Don Pedro de Castilla, bisnieto de Pedro I el Cruel y marido de Catalina Lasso de Mendoza. Tenía fachadas a la calle Redondilla y a la calle de los Mancebos, y un total de 5.500 metros cuadrados, con más de cien habitaciones. Un edificio imponente, que fue completado en 1490 con una enorme torre en una esquina como símbolo del poder de esta familia.

Amistad con los Lasso

Los Reyes Católicos mantenían una excelente amistad con Don Pedro Lasso de Mendoza, hijo de Pedro de Castilla y heredero del palacio. Don Pedro se había posicionado al lado de Isabel la Católica en la guerra por el trono mantenida contra su sobrina Juana la Beltraneja. De ahí que los Reyes Católicos se alojaron en este edificio cuando acudieron a Madrid en 1477. Era la primera vez que hacían su entrada a la Villa tras la victoria sobre Juana.

Dibujo del Palacio

A los Reyes Católicos les gustaba alojarse en el palacio, que contaba con un levadizo que unía sus aposentos con la tribuna de la contigua Iglesia de San Andrés. De esta manera, podían acudir discretamente a la iglesia para escuchar misa sin necesidad de pisar la calle. 

Personajes ilustres

A la muerte de Isabel la Católica, Fernando siguió alojándose en el Palacio de los Lasso con la que fuera su segunda mujer, Germana de Foix. El edificio también acogió a Juana la Loca y Felipe el Hermoso. Y posteriormente al Cardenal Cisneros, siendo regente de Castilla. Ante la incapacidad de su hija para reinar, Fernando el Católico dispuso en su testamento que el Cardenal Cisneros, arzobispo de Toledo y Primado de España, fuera regente hasta que el príncipe Carlos regresara desde Flanes para gobernar. La decisión no fue bien acogida por la nobleza castellana, que consideraba que Fernando el Católico nunca fue rey de Castilla, sino rey consorte. Por tanto, sin facultad para nombrar regente. 

Fue precisamente en el Palacio de los Lasso donde el Cardenal Cisneros disipó las dudas de los nobles castellanos. Cuentan que los convocó en el palacio y, una vez reunidos todos, abrió los grandes ventanales de los aposentos. Los nobles pudieron ver un batallón de artillería formado ante el edificio. Fue entonces cuando el Cardenal Cisneros dijo su famosa frase: “Estos son mis poderes y con ellos gobernaré hasta que el Príncipe venga”. 

Entre los ilustres personajes que se alojaron entre los muros del Palacio de Lasso se encontraba Rodrigo Díaz de Vivar y Sandoval de Hurtado de Mendoza, séptimo duque del Infantado y nieto del duque de Lerma. También el deán de Lovaina, que llegó a ser Papa con el nombre de Adriano VI. Fue el último Papa no italiano hasta Karol Wojtila.

Cuadro del Cardenal Cisneros
El ocaso del palacio

En 1611 el palacio había pasado a los duques del Infantado, primos de los dueños originales. Esta familia tuvo aquí su residencia oficial en Madrid hasta 1777. Después, lo abandonaron y el edificio se fue deteriorando. En 1816 se tuvo que derribar la inmensa torre del palacio y en 1861 solo quedaban en buen estado las escaleras y algunos salones. Tras la quiebra de la Casa del Infantado y el inmueble se vendió, pero hubo que derribarlo en 1882 por el mal estado en que se encontraba. 

Cuentan que no fue fácil encontrar a personas dispuestas en derribar el palacio, ya que se corrió la voz que estaba ocupado por fantasmas. No eran pocos los vecinos que decían que por la noche se escuchaba claramente cadenas arrastrándose por el piso. Una vez superadas las supersticiones y derribado el edificio, el Marqués de Cubas construyó en su solar varios edificios de viviendas.

Palacio de los Vargas
En la memoria colectiva

Hoy queda una placa conmemorativa en las viviendas privadas que recuerda que en ese lugar se levantó el Palacio de los Lasso de Castilla, el hogar de los Reyes Católicos en sus visitas a Madrid. 

También nos queda la descripción de Benito Pérez Galdós, que recuerda al edificio en su obra “La razón de la sinrazón”, cuando comenta: “Ya estamos en San Andrés. ¡Oh, venerable antigüedad! La capilla del obispo, con sus hermosos tapices, el Palacio de los Lasos de Castilla, vivienda de Isabel la Católica, donde estuvo el balcón en que Cisneros dio á los grandes la respuesta famosa, mirando á la artillería situada allí y sin pedir perdón por el modo de señalar”. 

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