Tabernas centenarias en el barrio de La Latina

La Latina acoge algunas de tabernas centenarias de la capital. Todas ellas ofrecen el poso de más de un siglo de tradiciones, pero con un guiño cómplice a los nuevos tiempos. Si quieres tomar algo en un lugar con solera, no dejes de visitarlas.

Las tabernas centenarias tienen un encanto que atrapa a todos los visitantes que acuden a ellas buscando, ante todo, historia y tradición. En el barrio de La Latina saben mucho de establecimientos con solera porque es una de las zonas de Madrid en la que más tascas centenarias podemos encontrar.

Tabernas centenarias La Latina

Las tabernas centenarias rezuman historia por los cuatro costados. Esas en las que el cliente es habitual y casi uno más de la familia. Entre las que llevan abiertas más de cien años en La Latina encontramos las siguientes:

La Botillería de Maxi

En el número 4 de la Cava Alta nos encontramos con la Botillería de Maxi, una antigua taberna fundada a principios del siglo pasado, que enseguida cogió fama por sus riquísimas tapas. Hoy en día, los visitantes acuden buscando una cocina casera con toques innovadores.

Tabernas centenarias La Latina

El secreto de este comercio centenario de la Cava Alta se encuentra en la gran calidad de su cocina, elaborada por profesionales que aman su trabajo. Como especialidades no podía faltar el rabo de toro y los callos a la madrileña. Sin embargo, esta cocina tradicional no tiene problemas en combinarse con apuestas internacionales, como el hummus iraní, la ensalada griega o los pinchitos marroquíes. 

En medio de un ambiente cálido, tranquilo y agradable, con una decoración donde no faltan sifones y antiguos teléfonos, los embutidos ibéricos conviven sin complejos con platos vegetarianos. No faltan tampoco unos postres, en los que destaca la tarta de chocolate con salsa de arándanos y el yogur con dátiles, miel y sésamo. 

Tabernas centenarias La Latina
Bodegas Ricla

En la calle Cuchilleros número 6, abrió sus puertas en 1867 una pequeña bodega a la que sus dueños le pusieron el nombre de su pueblo en Aragón. Se trata de uno de los locales más castizos y auténticosde la capital. Un comercio que ha sabido mantener su esencia como elemento diferenciador frente a aquellos que estandarizan su imagen. 

Tabernas centenarias La Latina

Desde su inauguración, los vecinos acudían al local para tomar un delicioso vermú, que podían llevarse a casa porque se vendía a granel, o un chato de vino. En la Guerra Civil, la cueva, en la que se guardaban las tinajas de vino, era utilizada como improvisado refugio antibombas. Hoy podemos comer callos a la madrileña, entre otras exquisiteces. El local sigue conservando su estética de tasca, combinando azulejos, hierro forjado, viejas fotografías, botas de vino y carpintería en madera. Todo en apenas 30 metros cuadrados que hacen que, si alguien quiere ir al baño, tenga que agacharse y pasar por debajo de la barra.

Tabernas centenarias La Latina
Taberna Oliveros

Junto al Rastro, en el número 4 de la calle San Millán, se encuentra la Taberna Oliveros, que abrió sus puertas nada menos que en 1857. Decorada con azulejos en rojo y azul con motivos geométricos, antiguos espejos y cuadros castizos, el local está especializado en cocido madrileño.

La taberna, aunque tuvo otros nombres, hoy lleva con orgullo el apellido de su fundador, quien tuvo la idea de adornar su fachada con azulejos del ceramista Fidel Blanco. Un eslogan llamaba la atención de la gente: “Para comer bien y barato, San Millán 4”. Junto a él aparecía un orondo cocinero cortando jamón. El cartel tuvo que ser tapado en la postguerra para no enfadar a los madrileños en una época en la que había escasez de alimentos.

Tabernas centenarias La Latina

A lo largo de su existencia la taberna ha sido frecuentada por gente del mundo del toro, de la cultura y de las artes. Hoy la visitan sus clientes fieles y curiosos acuden buscando el sabor de antaño en un negocio a medio camino entre bar de tapas, casa de comidas y restaurante familiar.

Casa Gerardo

Casa Gerardo, situada en el número 21 de la calle Calatrava, es una de esas tabernas de toda la vida que continúa siendo un emblema para el barrio. Uno de esos establecimientos con historia y encanto, que casi no han cambiado con el paso de los años, y ni falta que le hace. 

Tomarse algo en esta taberna es tener la oportunidad de observar las grandes tinajas de barro rojizoque servían antaño el vino a granel, cuando la taberna abrió como almacén de vinos en 1920. 

Tabernas centenarias La Latina

Hoy en día, un vermú del grifoo una cerveza bien tirada no puede faltar en la barra. Y como acompañamiento, ya sentados en una de las mesas del local, una tapa, un queso artesano o alguna de las tostas que en esta taberna centenaria preparan con esmero. Todo sabe aún mejor entre azulejos de época y ventiladores de aspas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like